Una experiencia expresiva con el C.E.P.

La comunicación del formador

Una experiencia expresiva con el C.E.P.

13 de septiembre, mañana agradable y soleada. Parque de los Toruños, lugar ideal para activar tus sentidos a modo percepción. Magnífica sala, tarima de madera, exposición de cuadros preciosos y coloridos decorando las paredes de la misma y un grupo de profesores del grado de formación profesional de actividades físicas y deportivas dispuestos a descubrir sus posibilidades expresivas y a conocer herramientas que les lleven a potenciar las mismas.

Comenzamos la clase, ejercicios sencillos y divertidos, tanto que pueden dar sensación de no servir para nada. Ahhh!!!! Me preocupa este aspecto. Pero sin riesgo no hay éxito. Me limito a pedir que confíen en mí y que procuren siempre mantener conectados mente y cuerpo.

¿Por qué no les explico de antemano los objetivos que perseguimos en el ejercicio? Porque creo que es más efectivo hacerlo después, sobre la experiencia y las sensaciones vividas.

Los participantes comienzan a moverse MECÁNICAMENTE, RÍGIDOS, EXPECTANTES, CURIOSOS, ESCÉPTICOS.

Es el momento de participar, no puedo evitar sentir la emoción, intento ser sincera, entregada, abierta en mis movimientos, no paro de dar consignas y de variar la música según veo las necesidades para mantener el ritmo apropiado del ejercicio para no dejarles pensar demasiado, ni tampoco desconectar del todo.

¡Adiós! ¡Ya no he sacado fotos. Para la próxima está claro que tiene que venir alguien a hacerlas!

No pensar para que el mecanismo emocional fluya, no desconectar para que se tome conciencia del esquema corporal, mantener el ritmo para que se activen los centros de energía, los centros pulsores del cuerpo.

Ahora sí. Los participantes muestran más interés, su curiosidad ha aumentado, risas, cuerpos y mentes activadas. Ya tienen recursos para moverse investigando diferentes aspectos corporales, ya tienen la base.

Y sobre esa base vamos introduciendo ejercicios que los hace viajar por algunos de los elementos expresivos que para mí son pilares de la comunicación. Elementos que tomamos prestados del lenguaje teatral.

El espacio, el tiempo, las calidades de los movimientos, introducimos la voz como un movimiento más, etc…

Y sin profundizar más en tecnicismos, “Eureka”, Jose Luis nos ofrece un momento mágico de la sesión, concentrado, entrañable, desinhibido, disfrutando, conectado. Inmediatamente paro la sesión y lo subrayo, “esto es lo que buscamos”, sonrisas, todos quieren conseguirlo, afloran las emociones, merman los pensamientos inhibidores.

La comunicación es cosa de más de uno, ha llegado el momento de interaccionar, interaccionan nuestras voces, trabajamos la acción-reacción, trabajamos el enfrentamiento de tu conciencia expresiva con lo que ve y recibe el compañero, trabajamos provocando energías diferentes en el compañero e intercambiándolas, en definitiva, nos comunicamos sin hablar.

¿Qué sucede entonces? Que ponemos atención en todos esos aspectos comunicativos que la capacidad del lenguaje eclipsa en nuestra vida diaria.

Pero aún hay más, no olvidemos que estos participantes tienen como objetivo transmitir y expresarse de forma especial, atractiva, clara, necesitan mantener la atención de un grupo de alumnos, que, además, por regla general, serán adolescentes.

Enfrentémonos pues y pasemos por la palestra mostrando nuestras cualidades e intentando aplicar las cosillas que hemos aprendido.

Para ello primero es necesario desnudar expresivamente a cada participante, que parta de su esencia. Realizamos el ejercicio de los 3 minutos, como yo le llamo, y Bego, fuerte y disciplinada se resiste a desnudarse expresivamente, el grupo sale al rescate y de nuevo vivimos un momento mágico en la sesión, cuando todos percibimos claramente dicha esencia, gracias Bego por tu regalo.

Nuestros encantadores participantes ponen toda la carne en el asador en un ejercicio en el que debían explicar un ejercicio cualquiera al resto, que hacíamos de alumnos, y curiosamente los mismos compañeros intuyen, saben, apuntan posibles mejoras expresivas específicas, totalmente acordes con el temario. Esto me indica que el objetivo está conseguido.

Naturalmente todas estas técnicas requieren de un entrenamiento y también creo haberlos concienciado de ello, pero el objetivo cumplido es haber abierto una puerta para que sepan que la expresión se potencia, se mejora y que es una herramienta fundamental en el éxito de un profesor.

Esto mismo es lo que expreso en la “evaluación india”, ejercicio final de la sesión y cuando creía que no podía tener más sorpresas…

Ginés nos da la oportunidad de poner el broche final exponiendo no haber conseguido estar conectado siempre y haberse desconcentrado. ¿Por qué es el broche final? Porque es lo que nos va a suceder en la mayoría de los casos hasta haber interiorizado todas estas técnicas. Hay que practicarlas, tenerlas presentes, jugar con ellas y si alguien estuvo luchando en la sesión por hacerlo fue él, gracias también Ginés por tu esfuerzo.

No he sacado buenas fotos, pero espero haberos descrito la sesión de la forma más fidedigna posible.

Encantada de compartir esta experiencia con vosotros.

 

 

 

 

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